1- en la venta de entradas contemplen diferentes opciones, más combinaciones elegibles, vender entradas sueltas por días. No siempre podemos asistir los 3 días seguidos y sin embargo no te permiten comprar para un sólo día, excepto para Dulce Fusión.
2- -en los cócteles y los aperitivos que dan durante el evento, no piensan demasiado en los vegetarianos... yo apenas he comido ya que soy vegetariana.
3- -¿por qué no dejan elegir dónde sentarse a los congresista? Si les parece un problema, que vendan entradas numeradas. Es un detalle importante que resta calidad a la organización.
4.- si falta algún ponente, como ocurrió con Jöel Robouchon, deben advertirlo antes. No hubo ninguna corrección en el programa ni aviso alguno por parte de la organización. Supongo que muchos estarían estarían allí para verlo ya que es muy interesante conocer al único chef que tiene 23 estrellas Michelín entre sus restaurantes (yo tuve el placer de verlo en en el MGM Grand, su restaurante de Las Vegas y realmente vale la pena).
Estos fallos de organización proyectan sombras sobre un evento que esperan con gran expectación los profesionales de la gastronomía y donde en general, las presentaciones y ponencias han sido muy buenas, con cocineros preparados, cultos y expertos en el tema (casi todos en colaboración con laboratorios o universidades ), todos ellos chefs con fuerte carisma que supieron conquistar al público asistente.
Voy a mojarme y decir que para mí, la mejor ponencia ha sido la de Joan Roca. Me quito el sombrero ante su presentación y contenido... ni siquiera pestañeé mientras lo escuchaba y además me dejó con muchas ganas de visitar su restaurante, El Seller de Can Roca en Girona.
Atrás quedan esos cocineros toscos de antes, ahora son hombres del siglo XXI, con gran conocimiento de la estética y la imagen... hemos pasado de usar rudimentariamente el fuego a llevar la física a la cocina y con ello han llegado los Steve Jobs de la gastronomía.